Uruguay se debe a sí mismo ser ejemplo socio ambiental

Conversaciones entre Pablo Ruiz Hiebra, Coordinador referente de Naciones Unidas en Uruguay, y Ma. Victoria Pereira, Directora de SEA.

 

Uruguay está siendo “una perla” dentro del continente para diversos temas. Aun así, para el tamaño y las características que tiene, debería de serlo aún más. Ser más exigente con el uso de algunos de sus recursos naturales tampoco estaría de más, pues posee circunstancias amigables. Comparémoslo, por ejemplo, con Bangladesh, país que tiene menos territorio (148.460 km2) pero que es habitado por 169 millones de personas, algo bastante más complicado a la hora de gestionarlo. Uruguay, con menos de 3 millones y medio de habitantes, dispone de 176.215 km2.

 

El país debería de ser muy respetuoso con el ambiente, porque tiene mucho para repartir entre sus habitantes, y eso le permitiría poder aislar zonas de territorio para que, por ejemplo, no se contamine el agua; procurando generar políticas pensando en el largo plazo.

 

Sería esencial pensar cómo se quiere ver el país de aquí a diez o quince años, y en mérito a ello planificar, es decir, no seguir haciendo lo mismo.

 

En tal sentido, durante la crisis hídrica de 2023, Naciones Unidas le propuso al país hacer un GACH (grupo asesor de científicos honorarios), pues tanto la calidad como la cantidad deben de ser temas a resolver en tal sentido. ¿Y quién mejor que un grupo científico de expertos para promover ideas? Por otro lado, al no tener el país un canon, tampoco se tiene un control tan afinado de cómo está utilizándose el agua y cuál es realmente el margen de disponibilidad que pueda tener.

 

Realmente hace falta ponerle mucha “cabeza” e invertir en capacidad de gestión para que luego la gestión sea eficaz. Lo que sucedió en 2023 con la crisis hídrica, más allá de la sequía, puso en evidencia de que había no sólo un déficit de agua sino también un problema de gestión en temas de calidad de agua y contaminación, un problema que no debería de haber en un país tan pequeño como Uruguay, y que no debería de tenerlo pensando en el largo plazo. Afortunadamente hay mucha agua pero independientemente de ello, hay que gestionarla bien. Por eso es necesario pensar en el largo plazo, en mucho más que en un ciclo de gobierno, sino en la gestión del agua en grande.

 

Para conversar sobre el tema, nos reunimos con el Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Uruguay, Pablo Ruiz Hiebra, quien nos hizo ciertas preguntas disparadoras en relación al try off entre la economía y el medio ambiente:

 

¿Hasta dónde poder crecer sin comprometer a las generaciones futuras? ¿Hasta dónde poder contaminar para producir sin afectar la calidad de la vida de la gente?

 

¿Hasta qué punto estamos con las fuentes de agua en un momento en el cual ya no hemos superado el límite, y por ello, el límite de producción está empezando a afectar la calidad de la vida de la gente?

 

¿Hasta qué punto el crecimiento económico se maximiza minimizando los derechos (o algunos derechos) de las personas?

 

Y entendemos que ese es el tipo de preguntas, y correspondientes respuestas, que los gobiernos deben/deberían de estar observando en miras de la sustentabilidad.

 

Y Pablo responde: “Evidentemente es un equilibrio difícil porque a veces tampoco se tienen modelos claros de cómo hay que darles respuesta a esas preguntas. Por eso el tema del GACH es traer la ciencia a la temática”.

 

Los problemas de agua tienen que ver con muchos gobiernos, y las soluciones del agua tienen que ver con muchos gobiernos.

 

Debemos ver cómo mirarlo de manera integral, hacia adelante, y no sólo como uso humano sino como recurso, y sobre la base de que lo que está sucediendo va a pasar más y más con el cambio climático. El cuándo no lo sabemos, pero sí sabemos que este tipo de fenómenos extremos volverá a ocurrir con mayor frecuencia, y por ello, como país tenemos que pensar en cómo prepararnos, porque además también afecta a varios sectores. Son estrategias que no se pueden posponer, sino que hay que empezar a pensarlas y actuar en relación.

 

Sería muy acertado generar un GACH sobre el agua para asegurar que el mejor conocimiento científico en un país con recursos tan importantes, y con un nivel de presión de la población relativamente manejable, busque soluciones que aseguren un tema como la calidad del agua a largo plazo. Recordemos que Uruguay tiene agua, a diferencia de otros países con estrés hídrico; el asunto aquí es cómo gestionarla.

 

“Un GACH sabe dónde está la información, y dónde no está y hay que ir a buscarla. Es un debate científico. Hay muchas preguntas que un científico debe de poder responder. Y el vínculo entre la ciencia y la política pública es muy importante. De hecho si hemos aprendido algo en la pandemia del Covid es que científicamente deberíamos de estar en condiciones de aplicarlo, y eso mismo es lo que nos diferencia de otros seres que habitan la tierra”.  La lógica de la pandemia aplicada en Uruguay sería útil para otras esferas de la vida.

 

Pablo, cierra concluyendo: “Uruguay tiene condiciones para un manejo ambiental óptimo, porque no hay una presión de población fuerte como en otros países. Hay una cantidad de circunstancias que hacen que Uruguay sea favorable. El Ministerio de Ambiente es un rol que debe ir profundizándolo, fortaleciendo la agenda de sustentabilidad en la agenda de otros ministerios. En Uruguay, hay una oportunidad para que el sector privado se implique más y sea un referente. Lo mismo en ciencia y tecnología: hay muy buena gente, muy buenos investigadores; por eso hay que invertir y pensar estratégicamente”.

 

 



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