Turismo ético

Rituales, tradiciones e incluso la forma de vestirse, ¿qué actitud tomamos al acercarnos a otras culturas? En un mundo dominado por las redes sociales y la presión de buscar lo “aesthetic”, algunas dinámicas turísticas requieren una nueva conciencia.

Por Eloisa Ponce de León

 

Tal como dice el documento “Consejos prácticos para un viajero responsable”: “la diversidad de nuestro mundo nos une y nos brinda la oportunidad de explorar, conocer y disfrutar lo mejor que la cultura local y las comunidades tienen para ofrecer.”

 

Estos consejos prácticos han sido preparados por el Comité Mundial de Ética del Turismo, el órgano imparcial responsable de interpretar, aplicar y evaluar las disposiciones del Código Ético Mundial de la OMT para el Turismo (este último aprobado en 1999 por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo y reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas dos años después).

 

En dichos consejos se busca alertar sobre las buenas prácticas en seguridad, protección del ambiente, respeto por la cultura y más. Los consejos de este documento son:

1. Valore a sus anfitriones y nuestro patrimonio común.
2. Proteja nuestro planeta.
3. Apoye la economía local.
4. Viaje con seguridad.
5. Sea un viajero informado.
6. Use racionalmente las plataformas digitales.

 

Si bien todos son importantes para nuestro cuidado y el del planeta, quiero detenerme en el punto 1 y, dentro de este, en el siguiente “sub consejo”: “Pida siempre permiso antes de hacerle una foto a alguien, ya que su intimidad es tan importante como la suya. No ofrezca dinero para obtener esa foto que desea”.

 

Debemos reflexionar sobre la actitud que tomamos ante otras culturas o tradiciones. Una cosa es tomar una fotografía de un paisaje y otra muy diferente es tomar una foto de una persona por cómo está vestida o por sus rasgos y características físicas.

 

Recorrer el mundo nos permite encontrarnos cara a cara con formas muy distintas de vivir y la emoción puede jugarnos una mala pasada, cayendo en actitudes invasivas o irrespetuosas, aunque no sea nuestra intención.

 

Es verdad que muchas veces los locales están acostumbrados al turismo y explotan en su favor la curiosidad que causan en los extranjeros, pero intentemos que nuestra actitud no sea la de alguien que mira un “show” o algo “raro”.

 

Los operadores turísticos afirman que actualmente, la elección del destino de viaje tiene mucho que ver con su potencial para ser “Instagrameable” (es decir, poder generar un contenido atractivo para las redes que impacte a nuestros seguidores, aunque no seamos influencers). Pero en ese afán por obtener la foto más original e impactante, nos olvidamos que estamos retratando personas, con derecho a que se proteja su privacidad y que no siempre quieren ser fotografiados.



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