Sin sostenibilidad social, no hay desarrollo sostenible

La capacidad de una sociedad para sostenerse a sí misma a lo largo del tiempo depende de la defensa de un entorno social justo y equitativo, donde cada individuo pueda desarrollarse plenamente con dignidad y libertad.

Por Andrés Cikato, Presidente ONG El Palomar

 

El desarrollo sostenible apunta a asegurar las necesidades del presente sin comprometer a las generaciones futuras, sin resignar la protección del ambiente, el crecimiento económico y el desarrollo social. Estos últimos son tres valores fundamentales del desarrollo sostenible. Ahora bien, todos estos principios comparten un elemento en común: las personas.
Por ello, se considera que para alcanzar un desarrollo sostenible ecuánime, equilibrado y justo, nadie debe quedar rezagado, debiéndose vislumbrar la igualdad y la no discriminación como elementos sustanciales. Sin ello, la sostenibilidad social no es posible. Y sin sostenibilidad social no hay desarrollo sostenible.

 

La sostenibilidad social concierne a las personas, siendo la inclusión la respuesta para una participación plena de todos los grupos sociales en las actividades diarias del ser humano. Para que esto suceda, se considera imperiosa la necesidad de hacer florecer y garantizar una educación de calidad para todos y todas, no solamente para enriquecer los estándares de educación, sino para que ésta sea accesible para todas las personas, instituyendo así un espacio de igualdad de oportunidades y equidad que forjará, entre otras cosas, la posibilidad de formar personas más humanas, diversas y talentosas, que podrán preservar y salvaguardar el ambiente con un crecimiento económico más eficiente y razonable.

 

Entonces, la educación inclusiva, es decir, la respuesta práctica a la educación de calidad para todos y todas, nutre la sostenibilidad social solamente si se incluyen en esa acción a todos los grupos de personas que de alguna u otra manera se encuentran en situación de vulnerabilidad, debilidad, o de colectivos de personas que son discriminados y excluidos.

 

Por ello, sin el objetivo de una sostenibilidad social sólida, inclusiva, constante en el tiempo, empática y compasiva en su comportamiento, el proyecto de educación inclusiva con equidad carece de sentido. Y sin ello no podrán cosecharse los frutos de una educación de calidad, afectando el avance de una equilibrada sostenibilidad social.

La capacidad de una sociedad para sostenerse a sí misma a través del tiempo parte de la base de una irrestricta defensa y custodia de un entorno social equitativo y justo, donde cada individuo pueda existir con dignidad, gozando con libertad de los derechos humanos fundamentales y ejerciendo con satisfacción y sensatez las oportunidades de desarrollo.



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