Sentir Atacama: puente entre lo ancestral y el Quíntuple impacto

Sentir Atacama: puente entre lo ancestral y el Quíntuple impacto

Una invitación a integrar identidad, territorio y acción desde el buen vivir.

Por. René Calpanchay, Comunidad de Susques, Puna de los Salares, Argentina

En el mundo andino, “el pensamiento que no se traduce en acción es como una nube que no descarga su lluvia”. Tras 14.000 años de habitar la Puna de los Salares, el pueblo Atacama ha comprendido que la paz no es un concepto pasivo, sino un ejercicio armónico entre el pensar, el sentir y el hacer. No solo desde el concepto de “pienso y luego existo”, sino desde el de “siento y existo”. Hoy, nuestro desafío es co-crear un puente sólido entre nuestro propósito milenario y el impacto de nuestras acciones presentes.

La base del puente: 10 comunidades y un territorio sagrado

Hace 25 años iniciamos un renacimiento. No desde la queja, sino desde la responsabilidad de hacernos cargo del tiempo y del espacio que nos toca vivir. Trabajamos, líderes y familias de nuestras 10 comunidades, codo a codo para recuperar nuestra identidad y asegurar nuestra propiedad comunitaria, no solo con títulos, sino con acciones cotidianas.

Lograr nuestras personerías jurídicas y la titulación de nuestras tierras comunitarias no fue solo un trámite legal; fue el acto de poner nombre y sentirnos parte del cuerpo de la Pachamama, para convivir en paz. Y eso se logra haciendo lo más simple en situaciones complejas: organizándonos con coherencia para equilibrar la vida de todos los seres, visibles e invisibles.

El propósito: empresas de quíntuple impacto

Para nosotros, la evolución no es abandonar el pasado, sino integrarlo a la forma de vida actual. Por eso estamos conformando empresas y acciones cotidianas de quíntuple impacto, donde la eficiencia no está reñida con la armonía. Este modelo trasciende la mirada convencional al unir cinco dimensiones innegociables:

  1. Económica: prosperidad compartida.

  2. Social: fortalecimiento del tejido comunitario.

  3. Ecológica: cuidado y regeneración de nuestra Madre Tierra.

  4. Cultural: orgullo por nuestros saberes transmitidos por generaciones y disposición a compartir y complementarnos con los saberes de otras culturas del mundo.

  5. Espiritual: conexión con el Todo, que guía nuestra intuición.

Este es el impacto real de nuestro propósito colectivo. Sentimos que esta semilla ya está dando frutos y que es un modelo que puede ser compartido con otros territorios y culturas.

El encuentro: saberes ancestrales, ciencia y tecnología

La verdadera innovación no nace de la razón pura —que a menudo solo busca culpables y detiene nuestra evolución—, sino de la complementariedad. El puente que estamos construyendo une la experiencia ancestral de 14.000 años con la ciencia y la tecnología modernas.

No rechazamos el progreso; lo abrazamos para que sirva a la vida. Ponemos en valor la intuición y el instinto para equilibrar la razón técnica. Solo así podremos regenerar al Homo sapiens como un ser “senti-pensante”, capaz de tomar decisiones que aseguren la vida y la armonía global.

Llamado a la coherencia

La paz es el resultado de hechos concretos. Nuestra identidad no es una reliquia, sino un motor de cambio. Invitamos al mundo a cruzar este puente con nosotros: un espacio donde el desarrollo humano signifique cuidado y buen vivir como celebración de la vida.

Hacernos cargo de nuestro destino es el acto de amor más profundo hacia las generaciones que vendrán.“Ckausama Kunza” (La vida es nuestra).

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