Olas y rompientes

Por Inés Manzano

 

En 1999, un Club Deportivo en Ecuador pidió la concesión de playa y bahía. En ese entonces, se le aprobó realizar un espigón; pero nunca se completó el mismo, faltando 118 metros. El estudio presentado de batimetría -es la cartografía del fondo marino-, decía que las especies, la pesca, las corrientes, olas y sus rompientes serían afectadas de no hacerse lo aprobado. El resultado fue de un lado el asolvamiento de la arena, y al otro lado, la pérdida de extensiones de playa. Casas se caían al agua, afectadas por la rápida acción del mar.

 

En Perú, en La Herradura y Cabo Blanco, dos de las mejores olas de ese país fueron defendidas por surfistas y amantes de la naturaleza. En el caso de La Herradura, un alcalde dinamitó el acantilado y el borde costero sin ningún estudio ambiental ni planificación. El resultado afectó la ola y una de las playas más bellas de Lima, desapareciendo la arena de la playa. En Cabo Blanco, un muelle para la pesca artesanal cortó la trayectoria de la ola y casi desaparece. Y así tenemos ejemplos en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y otros lugares.

 

¿Por qué las olas son importantes? Primero desde el punto de vista ecológico, oxigenan el agua; ayudan a la formación de distintos ecosistemas costeros; esparcen larvas de animales marinos; generan corrientes; ayudan a la pesca artesanal -mayor oleaje más peces- y de moluscos; transportan materiales costeros hasta dejarlos sedimentados en las zonas más protegidas; generan energía; indispensables para el surf y turismo; y, su factor más reconocido, el recreativo. 

 

Si una obra, actividad o infraestructura altera el fondo marino, impactará la onda de energía que es la ola, sus rompientes y las orillas; éstas deberían ser consideradas a nivel mundial como ecosistemas frágiles marino costeros. De ahí la importancia de protegerlas a través de una adecuada ley: Perú la tiene; Chile, Panamá y Ecuador en proceso. Cada una tiene características especiales, como crear zonas de protección, hacer santuarios de olas, o crear un registro nacional de protección. Asimismo, los municipios costeros deberán respetar la naturaleza a través de la correcta ordenación y extensión de permisos. La Armada, Ministerios de Ambiente, Turismo, Pesca y Riesgos serán estratégicos para proteger en cada país, así como colectivos, por ejemplo, Hazlo por las Olas y Mareas vivas.

 

Para ser líderes en proteger ecosistemas marinos costeros en la región debemos entender que podemos construir sin destruir; así como observar, aprender y amar la naturaleza.



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