Mercosur-UE: la sostenibilidad como nuevo pasaporte comercial del bloque

Mercosur-UE: la sostenibilidad como nuevo pasaporte comercial del bloque

El acuerdo abre nuevas oportunidades comerciales para el Mercosur, pero convierte la trazabilidad y la evidencia ambiental en condiciones cada vez más importantes para acceder al mercado europeo.

Por Débora Villecco

El Acuerdo de Asociación y el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) fueron firmados en enero de 2026. Desde mayo del mismo año, el Acuerdo Interino se aplica provisionalmente, mientras el acuerdo integral continúa su proceso de ratificación.

Más que una apertura comercial para Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el acuerdo conecta al bloque con un mercado de alto valor, pero bajo una lógica de competitividad más exigente: ya no alcanza con producir y exportar; las empresas deben demostrar cómo se produce, de dónde viene el producto, qué riesgos existen en la cadena y qué evidencia respalda esa gestión.

La oportunidad es relevante para sectores como carne, soja, madera, alimentos, frutas, vinos, pesca, envases, logística, agroindustria, manufacturas y cadenas productivas territoriales del Mercosur. Sin embargo, los beneficios no serán automáticos. Los capturarán mejor quienes puedan acreditar origen, trazabilidad, cumplimiento ambiental, debida diligencia, gobernanza del dato y capacidad documental.

Europa ya no está pidiendo solo compromiso narrativo. Está pidiendo capacidad de prueba. Y esa exigencia no siempre llega como una ley directa sobre una pyme, un productor, un proveedor de primer nivel (Tier 1) o un exportador del Mercosur, sino en forma de contrato, cuestionario, auditoría, matriz de evaluación, pedido de información del comprador o requisito del banco.

En la práctica, el efecto cascada ya está activo: las exigencias bajan desde importadores, grandes empresas y entidades financieras hacia proveedores, exportadores, operadores logísticos, certificadores y productores de la región. Este es el núcleo del cambio: pasar de la sostenibilidad declarativa a la sostenibilidad demostrable.

En este escenario, regulaciones como el Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR, por sus siglas en inglés), el Reglamento sobre Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés) y los marcos europeos de reporte y debida diligencia se vuelven centrales.

La EUDR establece requisitos para garantizar la comercialización de productos libres de deforestación y afecta a cadenas como ganado bovino, soja, madera, café, cacao, caucho, aceite de palma y derivados. Si el producto está alcanzado, el importador europeo necesitará trazabilidad, geolocalización, evaluación de riesgo y soporte documental.

La PPWR, por su parte, extiende las exigencias de sostenibilidad a los envases: reciclabilidad, composición, etiquetado, alegaciones ambientales y evidencia técnica pasan a formar parte del expediente de acceso al mercado.

También las certificaciones, aunque valiosas, ya no alcanzan por sí solas. Una certificación puede demostrar que existe un sistema de gestión dentro de un alcance determinado, pero no prueba automáticamente el origen de cada insumo ni las condiciones ambientales y sociales de toda la cadena de suministro. La empresa deberá poder explicar qué cubre la certificación, qué queda fuera, cómo controla a sus proveedores y qué evidencia respalda esa gestión.

Para los países del Mercosur, este nuevo estándar puede transformarse en una ventaja competitiva si se trabaja a tiempo. La calidad del dato y la gobernanza reducen la incertidumbre y, cuando esta disminuye, mejoran la bancabilidad, la conversación con compradores y la capacidad de sostener mercados.

La aplicación provisional del acuerdo comercial abre una oportunidad relevante para el bloque, pero no garantiza resultados automáticos. El nuevo pasaporte comercial no será solamente el origen en el Mercosur, sino la capacidad de probarlo de manera confiable: con datos, trazabilidad, controles, documentación y evidencia de gestión.

La pregunta estratégica ya no es si estas exigencias llegarán, sino cómo responderán a ellas las empresas, cadenas y sectores del Mercosur y cuáles estarán mejor preparados para convertirlas en una ventaja competitiva.

Débora Villecco es external advisor de la Comisión Europea, senior sustainability advisor en The ESG Institute y fundadora de 4GeS EU. Acompaña a empresas latinoamericanas en su adaptación a las nuevas exigencias europeas de sostenibilidad. Más información: www.4geseu.com

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