Los murciélagos, tan importantes como incomprendidos

Hay todo un universo que comprende a este grupo de mamíferos que genera misterio y algo de aversión por muchas personas. Sin embargo, sumergirnos en su mundo da cuenta de cuánto los necesitamos.

 

Por Enrique M. González / Museo Nacional de Historia Natural, Montevideo.

¡Yo estoy al derecho!

¡Dado vuelta estás vos!

(El cieguito volador, Sumo)

 

La canción de Sumo adolece de dos errores biológicos. Ni son ciegos los murciélagos ni dados vuelta estamos nosotros. Todos ven y ellos están a contramano del resto de los mamíferos en relación a su postura corporal.

 

Si el mundo se quedara de un día para el otro sin murciélagos, muchas cosas cambiarían. Muchas plantas, cuyas flores abren de noche, se quedarían sin polinizadores y otras perderían los agentes que dispersan sus semillas. Pero lo más impresionante para el ser humano sería el aumento desmesurado de las poblaciones de insectos voladores nocturnos: cucarachas, chinches, escarabajos, mosquitos y algunos otros grupos medrarían sin control. Para muchas personas, es un panorama que no querrían presenciar.

 

Actualmente se conocen unas 1400 especies de murciélagos y cerca de 300 de ellas fueron identificadas en los últimos 40 años. Es el grupo más diverso de mamíferos después de los roedores. En Uruguay, la lista de murciélagos hasta ahora cuenta con 22 especies y la última en ser descrita por la ciencia fue descubierta, sorprendentemente, en 2021. Se trata del grupo de mamíferos no acuáticos más ampliamente distribuido en el planeta, ya que su capacidad de vuelo los ha llevado a dispersarse por todos los continentes, salvo la Antártida, y han conquistado asimismo numerosas islas oceánicas. La cantidad de individuos que existen a nivel global es enorme – por eso tienen tanto efecto sobre los ecosistemas -, y entre los murciélagos se encuentran las especies que forman las agrupaciones más numerosas (si dejamos de lado al ser humano), con colonias de hasta 30 millones de individuos.

 

 

Los murciélagos son el grupo de mamíferos con mayor amplitud trófica, o sea, que comen mayor variedad de alimentos. Alrededor del 70% de las especies consumen insectos, muchas otras frutas, algunas peces, otras pequeños vertebrados. Las hay que se alimentan de néctar y polen, como los colibríes, y solamente tres especies se han especializado para consumir exclusivamente sangre de otros vertebrados. Esas tres especies, conocidas como “vampiros”, viven exclusivamente en el continente americano.

 

Las membranas de las alas y la cola de los murciélagos son prolongaciones de piel que se sostienen en base a los huesos de las manos, las patas y la cola, que actúan como las varillas de un paraguas. A diferencia de las ardillas voladoras, que solo pueden planear, los murciélagos realizan vuelo batido, como las aves, lo cual les permite desplazarse largas distancias por el aire, habiendo inclusive especies migratorias.

En la próxima edición de SEA, más sobre esta fascinante especie. ¡No te la pierdas!

 

Conservación de los murciélagos en Uruguay

 

La RELCOM tiene Programas para la Conservación de Murciélagos (PCMs) en 24 países de América Latina, las Guayanas y el Caribe. Los mismos trabajan en actividades de investigación, educación y conservación en el marco de una estrategia que fue concertada a nivel continental. El PCM de Uruguay fue creado en 2005 y entre sus logros se cuentan la designación de varias áreas y sitios de importancia para la conservación de los murciélagos en el país, entre ellos la gruta del cerro Arequita y las de Salamanca.



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