La historia detrás de una casa de madera

La historia detrás de una casa de madera

Carolina Dovat, fundadora y directora de Dovat Arquitectos, lidera un cambio en la forma de construir en Uruguay. Con mass timber, diseño biofílico y visión sustentable, apuesta a una arquitectura que innove sin comprometer al Planeta.

 Por: Marianela González

Carolina Dovat y su equipo crean espacios para empresas e instituciones educativas que impulsan la innovación y el pensamiento creativo. Son pioneros en el uso de mass timber en Uruguay y apuestan al diseño sostenible como herramienta para revertir el impacto ambiental de la arquitectura.

¿Qué te inspira hacer esto?

Dejar el mundo un poco mejor de lo que lo recibimos. Hace unos 20 años, cuando me recibí, no era consciente del impacto negativo que tiene nuestra disciplina sobre el planeta. Para mí, la pandemia fue un momento de toma de conciencia. Nos frenó de golpe. Con las obras paralizadas, decidimos ajustar los costos al mínimo y trabajar sobre nosotros mismos. En ese proceso, empezaron a invitarnos como speakers a webinars para hablar sobre arquitectura. Empecé a leer, investigar y conectar con otros profesionales.

Fue entonces cuando descubrí que el 40% de las emisiones globales de CO₂ provienen de los edificios: su construcción, operación y demolición.

Ahí me di cuenta de que todo eso que hacía con la intención de mejorar vidas tenía una contracara no evaluada: el impacto ambiental del acero y el hormigón. Y empecé a buscar alternativas. Me encontré con el mass timber, elementos estructurales de grandes dimensiones hechos en madera. Tecnología y naturaleza combinadas para generar menos residuos y mayor precisión.

Y lo mejor: Uruguay tiene las condiciones para hacerlo posible con materia prima local, desde la semilla hasta la obra terminada, logrando altísimos estándares de terminación y calidad.

Además, estudios demuestran que habitar espacios construidos en madera reduce el ritmo cardíaco. Es lo que se conoce como diseño biofílico. Por eso decidí experimentarlo en primera persona: construí mi propia casa de madera. Fue mi forma de demostrar que se puede construir distinto, con calidad y bajo impacto ambiental.

Presentamos el proyecto al Premio Nacional de Eficiencia Energética… y ganamos. La casa requiere un 30% menos de energía que una convencional. Un dato poderoso en un país donde la energía es cara y casi nadie sabe cuánto consume su vivienda.

Si te remontases a tus años de estudiante, ¿qué consejo le darías a tu “yo joven”?

Que se mantenga siempre curiosa. Que nunca deje de hacerse preguntas. Que conecte con otras disciplinas, con otras formas de ver el mundo. Para innovar, necesitamos combinar conocimientos de distintos sectores. La arquitectura del futuro será más industrial que artesanal, y eso va a exigir nuevas formas de pensar, diseñar y construir.

Descubre sus proyectos en: www.dovat-arquitectos.com

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