Juegos Olímpicos ¿sostenibles?
Una reflexión sobre cómo el cambio climático ha estado presente en el encuentro deportivo, de una u otra manera.
Por Eloisa Ponce de León
Los Juegos Olímpicos de París 2024 fueron noticia los últimos meses y el Cambio Climático, la contaminación y sus efectos sobre los y las deportistas también estuvieron presentes en la conversación.
En junio, la Asociación Británica para el Deporte Sostenible, la Universidad de Portsmouth y otros, publicaron el informe «Rings of Fire», centrado en los riesgos del calor en los Juegos Olímpicos de París, ofreciendo recomendaciones a los atletas y a las autoridades deportivas.
El Comité Olímpico también expresó su preocupación por el calor y sugirió a los organizadores de los eventos que previeran posibles daños a la salud por el calor: “Ofrecer a los atletas y espectadores las mejores y más seguras condiciones posibles, es una de las principales prioridades del COI y de todo el Movimiento Olímpico”.
Las recomendaciones, cambios en los horarios, declaraciones de los atletas sobre el esfuerzo extra que les representa su participación a altas temperaturas y las lesiones que pueden generarse, además de descompensaciones que se han dado en eventos deportivos, son algunas de las pruebas de cómo el cambio climático está atravesando todas las actividades humanas.

Si bien París tomó medidas esperando que fueran los Juegos Olímpicos “más verdes de la historia”, situaciones como la del Rio Sena son un ejemplo de que no hay soluciones mágicas para revertir el daño de tanto tiempo.
La calidad del agua del principal río de la ciudad fue muy comentado antes y durante los juegos, ya que si bien se realizaron estudios y se aseguró que los niveles de bacterias se encontraban dentro de un rango seguro para los atletas, Bélgica retiró a su equipo de la competencia, luego de que una de las nadadoras se enfermara en el Triatlón.
La relación entre cambio climático y deportes también se ve en los juegos de invierno (nieve escasa para las competencias, por ejemplo) lo que inspiró a Dr. Madelein Orr (investigadora, educadora y activista) que estudia la intersección del deporte y el cambio climático y es autora del libro “Calentamiento: cómo el cambio climático está cambiando el deporte”.
Creo que, para ser justos, también deberíamos hacernos otras preguntas: ¿Cómo “el deporte” influye en el cambio climático? ¿De qué están hechas y cómo se producen las prendas, calzados y accesorios que compramos? ¿En qué medida contribuyen las marcas deportivas a fomentar el consumismo?, entre otras.
Una vez más, resulta complejo el debate y poder establecer por dónde hay que empezar a trabajar.