Josep Santacreu: “Estar en una posición de poder implica la obligación de actuar”

Josep Santacreu: “Estar en una posición de poder implica la obligación de actuar”

Médico de formación, empresario por vocación y activista socioambiental por compromiso, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona reflexiona sobre su trayectoria y el liderazgo con propósito.

Por: Ma. Victoria Pereira Flores

Josep Santacreu es un empresario con un fuerte compromiso social y ambiental. Aunque ha ocupado diversos cargos de alta relevancia, se presenta con humildad: “Seguro debería hacer más de lo que hago, pero ahí estoy, intentando apoyar iniciativas y sensibilizar”.

Su interés en lo social comenzó en la juventud, colaborando con distintos proyectos solidarios. Durante sus estudios de medicina se enfocó en iniciativas sanitarias vinculadas al desarrollo en África. Luego, su trayectoria lo llevó a impulsar la integración laboral de personas con discapacidad, el abordaje de la pobreza y el acompañamiento a colectivos vulnerables.

“Tuve la fortuna de compaginar mi rol ejecutivo en una aseguradora de salud con el desarrollo de iniciativas sociales”, cuenta. En 2000, preocupado por la crisis climática, comenzó a actuar también en el plano ambiental. Como CEO del Grupo DKV, logró que la empresa fuera neutra en emisiones de CO₂ desde 2007. A partir de su vínculo con Felix Finkbeiner, fundó la rama española de Plant for the Planet, y hoy integra su directorio global.

Sobre si se siente solo en el mundo empresarial, Santacreu responde: “Decidí aprovechar mi posición para ser ejemplo, desde una mirada humilde, para mostrar que es posible”. Suele combinar su labor directiva con misiones humanitarias y el impulso de corredores de ayuda.

Cree que todos tienen una oportunidad —y obligación moral— de actuar desde su lugar. “A veces no se hace más por comodidad o miedo al qué dirán”, dice. Por eso promueve programas de RSE especialmente en PYMES, que muchas veces no cuentan con tantos recursos como las grandes empresas.

Una de sus iniciativas es Alumnos Solidarios, de la asociación de exalumnos de su escuela de negocios. Con voluntariado, han apoyado a múltiples proyectos sociales. “Ya hemos movilizado a centenares de personas”, afirma con entusiasmo.

“Hay que ver, en cada sitio en el que estás, qué puedes hacer para generar un impacto positivo”, resume.

Desde hace un año y medio, preside la Cámara de Comercio de Barcelona. Allí ha impulsado una estrategia alineada con el propósito de la institución. Aunque no ha introducido aún cambios radicales en lo ambiental y social, destaca la primera convocatoria formal al tercer sector, algo inédito en la entidad.

Con su experiencia, sostiene que los proyectos sociales y ambientales “no son un adorno”, sino una fuente de motivación, confianza y compromiso. “No se trata solo de hacer programas porque son buenos para la sociedad —que lo son—, sino porque también benefician a la propia organización”.

Una mirada crítica del presente

Sobre la situación política y social actual, expresa preocupación: “Me entristece ver cómo logros que creíamos consolidados se ponen en duda”. Se refiere a temas como la igualdad de género, la diversidad o la crisis climática. “Algunas personas logran revertir consensos que parecían sólidos”, advierte.

También denuncia las consecuencias globales de políticas regresivas: “Los aranceles de EE.UU. a exportaciones africanas y la reducción de la ayuda al desarrollo han sido una catástrofe. Basta mirar el avance del sida o la tuberculosis”.

Aunque reconoce el contexto difícil, mantiene cierto optimismo. “Europa vive con incertidumbre, pero confío en que aún tenemos humanidad. Hay que recuperar el foco”, dice. Y ese foco, remarca, debe estar en la crisis climática.

Critica cómo las guerras desvían la atención de este tema crucial: “Se vuelve a quemar carbón, y se pospone la transición. No entendemos que los recursos son finitos y que las externalidades del consumo fósil son letales”.

“No creo que el cambio climático acabe con la especie humana, pero sí con el estilo de vida que nos hemos imaginado y seguimos sosteniendo”, reflexiona.

¿Qué te genera esperanza?

“Soy optimista en muchos temas. Tenemos capacidad para erradicar el hambre, garantizar educación y acceso a energía y agua. El problema es la gobernanza global y el tiempo limitado para actuar ante la crisis climática”.

En su próximo libro, explora tres ejes interconectados: crisis climática, biodiversidad y salud humana. “Están profundamente ligados. La biodiversidad es causa y consecuencia del cambio climático, y todo esto afecta directamente a la salud. Ese será el gran reto sanitario de este siglo”, concluye con una sonrisa serena.

Descubre su libro: ¡Plántate! Crisis climática, bosques y salud humana.

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