Huellas sobre el agua

Huellas sobre el agua

Descubrir, investigar, proteger y divulgar el patrimonio cultural subacuático es sumamente importante. Más allá del valor arqueológico e histórico, a través de su estudio se pueden abordar cuestiones relacionadas al cambio climático y aspectos directamente relacionados a la conservación de los mares, ríos y océanos.

 

Por Uriel Sokolowicz Porta

 

Desde la llegada de los europeos hasta las primeras décadas del siglo XX, sólo en el Río de la Plata, naufragaron más de 1.200 embarcaciones. En el estuario del Río de la Plata, así como en la costa atlántica, ríos y lagos, se encuentran restos de embarcaciones y otros vestigios materiales de quienes navegaron y habitaron esta región a través del tiempo.

 

Las aguas costeras uruguayas y argentinas, se constituyen como un valioso legado de nuestros orígenes a través de los restos materiales que yacen hundidos. El litoral de ambos países ha sido el epicentro del desarrollo de estos territorios durante siglos. Desde las zonas portuarias del Río de la Plata llegaban y partían navíos de diversos tamaños y orígenes que comerciaban y transportaban víveres, provisiones, materiales, personas, familias y autoridades a distintos destinos regionales e internacionales.

 

PATRIMONIO CULTURAL SUMERGIDO

En el año 1996, en la Carta Internacional para la Protección y la Gestión del Patrimonio Cultural Subacuático, ICOMOS define el patrimonio cultural subacuático como el patrimonio arqueológico que se encuentra en un contexto subacuático o que ha sido removido de él. En este concepto también se incluían sitios y estructuras sumergidas, zonas de naufragios, restos de naufragios, pecios, ciudades sumergidas, pinturas en cuevas subacuáticas y asentamientos lacustres neolíticos. Actualmente, según la Convención de la UNESCO sobre Protección del Patrimonio Cultural Subacuático del año 2001, este patrimonio se define como “todos los rastros de existencia humana de carácter cultural, histórico o arqueológico, que hayan estado bajo el agua, parcial o totalmente, de forma periódica o continua, por lo menos durante 100 años”. Su protección y conservación es de suma importancia y a diferencia de lo que habitualmente se cree, el valor de ese patrimonio no radica en el valor de los objetos en sí mismos o en las colecciones o piezas recuperadas para su exhibición pública o privada. El verdadero valor de esos objetos está en el estudio del contexto en donde fueron hallados y en la información que ofrecen sobre el pasado. Este patrimonio también contiene valores intangibles, ya que puede servir como portador de la identidad de muchas comunidades hoy asimiladas en la sociedad o bien desaparecidas.

 

 

El 5 de diciembre de 2017, la ONU proclamó el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible de 2021 a 2030 con el propósito de establecer un marco común capaz de garantizar que la ciencia apoye plenamente los esfuerzos de los países por alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Una década consagrada a salvar los océanos a través de la ciencia y la investigación. La UNESCO, la ONU y diversas organizaciones internacionales de prestigio están desarrollando políticas y contenidos sociales para crear conciencia entre los responsables políticos y el público en general sobre la necesidad de incluir el patrimonio cultural subacuático en los debates sobre el medio ambiente. El aumento del nivel del mar, inundaciones, la erosión de la costa y las sequías extremas, son factores relacionados directamente con el cambio climático y ponen en peligro este patrimonio cultural.

 

Los ecosistemas marinos donde este patrimonio cultural se encuentra, ya sea en ambientes costeros o sumergidos, conforman un patrimonio integrado con los sitios y objetos arqueológicos en sí. Por lo tanto, ambos patrimonios, el natural y el cultural, conforman un único elemento para entender y proteger ríos, lagos, mares y océanos.

 

Los vestigios arqueológicos marinos, lacustres y portuarios son un legado de nuestra historia y constituyen recursos frágiles e irremplazables. Forman parte de aquello que nos hace ser quienes somos, es parte de nuestro legado, y que debemos proteger en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

Post a Comment