Honrar el agua

Es el elemento imprescindible para la vida en la Tierra, sin embargo, una gran parte de los seres humanos en este planeta no tienen acceso a ella en su estado puro y potable. La necesidad del agua como derecho humano y bien público.

Por Fiona Wilton.

 

Leonardo da Vinci, pintor, inventor, arquitecto y filósofo del Renacimiento italiano, estaba obsesionado con el agua – el flujo y reflujo de las mareas, los meandros de los ríos. Le impresionaban la exquisita belleza y los patrones del agua en movimiento y los poderosos efectos del agua en inundaciones y tormentas. Una vez escribió que el agua es la sangre de la Tierra y los ríos sus venas.

 

En marzo de este año, las Naciones Unidas celebraron su primera conferencia sobre el agua en casi medio siglo (en 1977, la primera Conferencia de la ONU sobre el Agua tuvo lugar en Mar del Plata, Argentina). Coincidiendo con el Día Mundial del Agua, el evento, de tres días de duración, se inició con un llamamiento a los países para que trabajen juntos para hacer frente a las industrias devoradoras de agua, la crisis climática y la escalada del hambre, los conflictos y las migraciones forzosas debido a la escasez de agua. “Estamos drenando la sangre vital de la humanidad a través del consumo excesivo vampírico y el uso insostenible, y evaporándola a través del calentamiento global”, declaró el Secretario General de la ONU, António Guterres.

 

La conferencia fue el epítome de cómo el agua se considera un factor decisivo para los objetivos de desarrollo sostenible y para la “prosperidad”. Mientras el avance mundial en el acceso al agua potable y el saneamiento sigue alarmantemente retrasado, los financieros han convertido el agua en un commodity, un objeto de especulación. Y la financiarización del agua acentúa aún más el distanciamiento de su valor cultural y espiritual. En cambio, Maude Barlow, activista canadiense del agua y antigua asesora de la ONU, insiste no sólo en la necesidad de reconocer el valor del agua dulce como derecho humano y bien público (principios básicos del movimiento Comunidad Azul que ella fundó), sino en la necesidad de redescubrir nuestro sentido de los derechos propios del agua y de una “nueva ética del agua”.

 

 

 

El agua tiene derecho a caer del cielo, a fluir por la tierra y sobrevolarla, a permanecer limpia y a recorrer su ciclo constantemente. Y nosotros tenemos la responsabilidad de garantizar que se mantenga la integridad de este ciclo y equilibrar nuestras actividades en consecuencia, para que los ciclos del agua en torno a nuestro único planeta puedan seguir sustentando toda la vida, para las generaciones venideras. (The Gaia Foundation, UnderMining the Water Cycle, 2016)

 

En todas las culturas y geografías, las masas de agua siguen siendo veneradas y celebradas. Los valores culturales y espirituales, el lenguaje, las canciones, las historias, los lugares sagrados, el uso consuetudinario, las plantas y los animales asociados al agua, deben ser fundamentales para la gobernanza del agua. En Australia Occidental, por ejemplo, los pueblos de las Primeras Naciones reconocen al río Martuwarra o Fitzroy como un ser vivo ancestral con derecho a la vida y al caudal. Los derechos de la naturaleza también han pasado a un primer plano en la protección de la salud y el carácter sagrado de las masas de agua, como la Ley Te Awa Tupua de 2017 en Nueva Zelanda, que reconoció legalmente el sagrado Te Awa Tupua maorí (o río Whanganui), como un todo indivisible y vivo y una fuente de sustento físico y espiritual.

 

El dicho de Da Vinci sobre el agua como sangre y venas de la Tierra no es una simple metáfora poética. Si se bloquea ese flujo de vida con presas de hormigón, se obstruye con plásticos y basura, se envenenan los ríos con la escorrentía de productos agroquímicos o los vertidos de las explotaciones mineras, la Tierra enferma.

Aunque los valores culturales y espirituales del agua no sean fácilmente cuantificables, hay que respetarlos.

 

Si tienes un momento, disfruta de estas dos animaciones muy cortas que puedes encontrar en Youtube.

  • “Water is Life” explora dos viajes muy diferentes a través del ciclo del agua: la naturaleza sagrada y vivificante del agua y un escenario actual en el que se está socavando la fuente de la vida.
  • “Gotica” acompaña una hermosa canción de Duina del Mar y nos recuerda la importancia de cuidar el agua, sostén de la vida, y cómo los ríos caudalosos del Amazonas llevan la lluvia a muchas partes de Sudamérica, incluido Uruguay.


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