Hidrógeno turquesa: una transición posible, paso a paso
Una mirada a la pirólisis de metano y a su potencial para reducir las emisiones de los procesos industriales.
Por: equipo de comunicación de Einsted
La crisis climática convive con una demanda energética creciente, impulsada por el aumento de la población, la expansión industrial, los centros de datos y un contexto geopolítico inestable. El desafío no consiste solo en producir más energía, sino en hacerlo reduciendo las emisiones y sin trasladar los impactos a otros ámbitos. ¿Cómo abordar un problema de tantas dimensiones sin caer en el desaliento? No existe una solución única ni definitiva. Sin embargo, hay alternativas en desarrollo que pueden contribuir a una transición gradual.
El hidrógeno es un vector energético y una materia prima. Actualmente se utiliza, por ejemplo, en refinerías y en la producción de fertilizantes. También podría contribuir a descarbonizar procesos industriales, el transporte marítimo y otros sectores difíciles de electrificar.
Una de las vías para producirlo es la pirólisis de metano, conocida como hidrógeno turquesa. Este proceso descompone el metano, principal componente del gas natural y también recuperable de corrientes generadas por residuos orgánicos, efluentes y actividades agropecuarias, en hidrógeno y carbono sólido. La reacción no consume agua ni genera dióxido de carbono (CO₂) como producto directo.
Einsted nació en Argentina en 2019, con la convicción de que la ciencia latinoamericana puede contribuir a resolver desafíos globales y, al mismo tiempo, generar conocimiento, empleo calificado y capacidades tecnológicas en la región. Su equipo reúne a científicos, ingenieros, técnicos y especialistas en negocios climáticos que desarrollan un sistema modular de pirólisis de metano mediante plasma pulsado.
La tecnología se encuentra en etapa de validación industrial. El sistema convierte una parte del gas natural y genera una corriente enriquecida con hidrógeno que puede alimentar calderas y otros equipos térmicos. Esto mejora la eficiencia energética de esos equipos y reduce las emisiones del proceso industrial. El carbono que se separa antes de la combustión, en lugar de liberarse al ambiente como CO₂, se recupera como un coproducto sólido que puede utilizarse en otros procesos industriales, contribuyendo así a una economía circular.
Einsted está integrada por un equipo de 12 personas que trabaja para ampliar la escala de esta tecnología y contribuir a reducir el consumo de gas natural y las emisiones de los procesos industriales. Su propósito es tender puentes entre la ciencia y la industria, transformando el conocimiento desarrollado en América Latina en soluciones de alcance global.
La transición energética no ocurrirá de un día para otro ni dependerá de una única tecnología. Requerirá combinar alternativas y aprender en cada etapa. Desde Argentina, Einsted busca contribuir a ese recorrido, paso a paso, desde la ciencia hacia la industria.
Conocé más sobre Einsted en: einsted.bio