Extreme E y una alternativa sustentable

La fórmula ha anunciado la introducción de la energía de hidrógeno verde en su serie global de carreras.

Por Victoria Pereira Flores.

 

Imagínense una carrera automovilística, una carrera al estilo rally, pero que tenga diversos objetivos implícitos además del concreto de competir autos. Imagínense una carrera automovilística como plataforma para impulsar el desarrollo de nuevas tecnologías y, a la vez, concientizar respecto a los sitios donde se corre (los cuales han sido escogidos por valores o disvalores ambientales), teniendo cuidado en cada detalle para que todo lo que se afecta pueda repararse a posteriori, y que tenga un mensaje directo o indirecto en pro de un bien o servicio de triple impacto, o por lo menos de doble impacto (socio-ambiental).

 

Supongan que nos escogen como país para que esa carrera suceda aquí, en Uruguay, dado que nuestra matriz energética proviene casi en un 100 por ciento de energías renovables, pues lo que buscan en última instancia es un mensaje de re conversión de las fuentes energéticas automotrices en otras más respetuosas con el ambiente.

Supongan que es un proceso esa competencia, y que tiene metas escalonadas en el tiempo. Comienza por soluciones intermedias, pero objetivos más despegados a mediano plazo; todo encaminado a tecnologías de vanguardia que se sabe son mucho menos dañinas con el planeta que las actuales.

 

Pues todo eso existe, y pasó en Uruguay cuando nos escogieron de la Extreme E para correr aquí.

 

Tuvimos especialistas diversos asesorando previamente respecto a cómo hacer el recorrido de la carrera para no dañar hábitat de aves, abejas; cómo disponer las calles para generar el menor impacto en la tierra; qué insumos contratar para apoyar mano de obra local; qué ONG´s respaldar con la finalidad de lograr difusión internacional y colaborar en sensibilizar sobre algún tema, respecto a dónde donar los materiales comprados para utilizar durante el evento de la carrera, qué souvenirs regalar teniendo en cuenta no solo sus orígenes sino la difusión de lo que los fundamentan, entre otras cuestiones.

 

Vale destacar, además, la promoción del país. Un lugar cercano a José Ignacio, que suele atraer turismo de la playa y sol, tuvo un imán por temas deportivos en un mes fuera de estación. Nos pusieron en los canales de televisión más importantes del mundo en primera plana, con imágenes de nuestro país, dignas de un documental al estilo National Geographic.

 
 

 

Y la competición en sí se trató de algo diferente. Figuras mediáticas deportivas como Luis Hamilton y Nico Rosberg, ambos pilotos de Fórmula 1, son dueños de escuderías de la Extreme E, y sus propósitos personales los vuelcan en las mismas. Hamilton con su campaña contra el racismo, contratando técnicos de diversas partes del continente, con claro ímpetu de que hayan de diferentes orígenes; Rosberg, de quien se conoce públicamente su compromiso con todo lo vinculado con la sustentabilidad, apostando fuerte por ello.

 

Las carreras son inclusivas desde el género: tienen pilotos hombre y mujer por escudería, que de forma alternada en breves períodos de tiempos corren el mismo auto. Y en cierta manera, hay un espíritu menos competitivo que en otras fórmulas, al punto de que quien arregla las piezas de los autos es el mismo técnico -es común que haya destrozos de la chapa dado que van rápido y hacen piruetas-, y solo hay dos pilotos (un hombre y una mujer) de sustitución, es decir, que son los mismos para todas las escuderías.

 

Toda la matriz energética del gran campamento que alberga casi doscientos personas y está bajo carpas enormes y súper modernas se alimenta de hidrógeno verde. Y si bien los autos corren aún en base a baterías de litio (con todo lo bueno y lo malo que eso puede significar, pues recordemos que no todas las explotaciones de litio llevan procesos serios donde se menguan los efectos negativos sobre el agua y las comunidades locales, y que es un metal que no puede por cantidad satisfacer toda la flota automotriz del mundo, sino que es limitado), para mayo de 2024 se espera que los autos de competición de Extreme E se abastezcan de hidrógeno verde.

 

Todos los residuos no solo se clasifican, sino que vuelven a origen para reciclarse, tal es el caso, por ejemplo, de los grandes neumáticos que vuelven a la fábrica alemana.

 

Fue tragicómico, surrealista, anecdótico de la carrera llevada a cabo en Uruguay, que la fórmula se corrió en un campo literalmente pegado a donde están las instalaciones de Ancap, sitio al que llega el petróleo a través de la boya petrolera. Estar presentes allí era como apreciar en vivo y en directo lo que debe de quedar en el pasado por sus negativos impactos y contribución al cambio climático, y lo que debe de venir en el futuro, que tímidamente está apareciendo.

 

La empresa inglesa AFC Energy, con su ingeniero Richard, es quien ha estado detrás del proyecto de toda la máquina del hidrógeno verde, que inventó hace diez años atrás, siendo en Uruguay su última carrera, porque a partir de 2023 será otra empresa la abastecedora de hidrógeno verde de la Extreme E. Inventar y desarrollar la máquina no fue en cinco días; les llevó un año, y aún es muy costoso. Medio millón de libras fue el precio para crearla, y tiene una vida útil de veinte años, mientras se vayan cambiando determinados materiales de esta, como una especie de tubería por donde entra el hidrógeno. El artefacto es muy grande, pero podría ser bastante más chico, y suponemos que será a futuro como pasó con los celulares que comenzaron siendo algo así como ladrillos para hoy ser finitos y livianos.

 

Todas esas maquinarias, neumáticos, carpas para los boxes, el podio, equipos de televisión, el sistema de energía de hidrógeno y los propios coches en torno a la Extreme E se trasladan en un gran barco llamado St. Helena. Un antiguo buque de carga mixta que fue botado al agua por primera vez en 1989 para cubrir la ruta entre Ciudad del Cabo y la isla de Santa Helena durante 30 años, pero que en 2020 fue transformado para ser el cuartel general del campeonato Extreme E y su medio de transporte internacional.

 

Antes de la competición conversamos con el piloto de origen qatarí, que fue justamente quien ganó la carrera, Nasser Al-Attiyah, también medalla olímpica de tiro al plato, y campeón de un Dakar, de la escudería de la Empresa alemana ABT. Nasser es primo hermano del Emir de Qatar, donde radica la empresa árabe QatarGas -la más grande del mundo en proveer gas-. Aún pese a todas sus “circunstancias”, nos comentó que ve al hidrógeno verde como una tecnología muy importante para las generaciones próximas y el futuro en sí mismo. Viene de un país donde el petróleo y el gas abundan, pero aun así reconoce que el camino se dirige hacia el hidrógeno.

 
 

 

Conviene precisar que el principal problema del hidrógeno hoy en día es su altísimo costo, y que como no está presente de forma libre en la naturaleza, es necesario obtenerlo a partir de recursos naturales, tal como el agua; por eso no todos los países son proclives a producirlo, ni todas las circunstancias optimas.

 

Celebramos que las fórmulas internacionales automovilísticas apunten a carreras donde se utiliza y se proyecta utilizar a total escala el hidrógeno verde, pues solo así la invocación, la tecnología, los costos irán avanzando y transformando para que sean óptimos para todos.

 

Y les cuento una curiosidad: Arabia Saudita, uno de los países árabes con mayores reservas de petróleo del mundo, es también uno de los seis del mundo que incursiona en el mercado del hidrógeno verde, con el llamado Helios Green Fuels Project. Tiene previsto que en esa “ciudad inteligente” de NEOM, a orillas del mar Rojo, en la provincia de Tabuk, en el noroeste del país, la dependencia del petróleo sea casi nula, e invertir US$5.000 millones de dólares para instalar 4GW de electrolizadores para 2025. Dejando de lado la “loca y discutible” idea de esa futura ciudad y poniendo el foco en Arabia Saudita, su objetivo es diversificar la economía, y el hidrógeno es una parte importante de su estrategia. Podemos pensar que tal vez el mundo árabe y sus riquezas “de película” y extremadamente irreales pueden ser las causas o motivaciones (aunque solo sea un antojo para quien todo lo tiene) para invertir en esa altísima tecnología e innovación, que a mediano y largo plazo haga accesible el hidrógeno verde para todos, y genere un cambio estructural mundial.

 
Agradecemos a Bob Hermans de una manera especial para poder tomar conocimiento in situ de muchas de las situaciones que vimos en la Extreme E.  

Mas sobre Extreme E:
https://www.extreme-e.com/ 



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