¿Existe la prenda más sustentable?

Una reflexión sobre la evolución de la moda en los últimos años, un rubro en el que también se reflejan los distintos matices del consumo en general. Cambios positivos, negativos y otros que aún es muy pronto para saber.

 

Por Eloisa Ponce de León

 

Se cumplen cinco años de esta revista y me pareció interesante repasar cómo han cambiado algunos aspectos de “la moda” en este tiempo. Son muy pocos años, pero muy intensos.

 

Por ejemplo, ya no solo tenemos moda rápida, sino que también apareció la moda ultra rápida. Mientras empezábamos a alarmarnos sobre los efectos de esta forma acelerada de producir, nos demostraron que podían hacerlo mucho más rápido.

 

Y esa velocidad extrema de producción se refleja también en el consumo: cada vez es más fácil comprar por diversos medios y las empresas prometen entrega (casi) inmediata, sin importar el lugar donde nos encontremos.

 

Otro cambio muy significativo que se ha dado en este lustro es el crecimiento de la oferta de prendas de segunda mano, sea en locales, ferias o en redes sociales por particulares. Hasta hace muy poco tiempo, las personas tenían una percepción muy distinta sobre la ropa de segunda mano: la veían como poco higiénica, cargada de la energía de otras personas, etc. Mayormente, quienes compraban ropa usada eran aquellos que buscaban prendas vintage, “joyitas” que ya no se veían en las tiendas. Hoy, la mayoría de las personas han comprado alguna vez ropa de segunda mano y la oferta suele ser prendas de fast fashion pero a menor precio.

 

Y este fenómeno no se detiene, ya que según estudios, la segunda mano crecerá mucho más que la moda rápida en los próximos años; lo que puede parecer muy positivo, pero no necesariamente.

 

Tal ha sido el cambio, que la propia Órsola de Castro (co-fundadora de Fashion Revolution), compartió un reel en su cuenta de Instagram manifestando que ya no cree en su famosísima y muy citada frase “La prenda más sustentable es la que ya existe en tu armario”. Por los cambios en la industria, la forma de producir y la pérdida de la esencia de la segunda mano (entre otros), esa frase ya no es exactamente correcta y por eso decidió expresarlo.

 

Pero creo que lo más impresionante de estos cinco años fue enterarnos que en un desierto había toneladas de ropa abandonada que se quema y entierra (en Atacama, Chile) y que los residuos textiles no solo son un problema allí sino también en la costa de África y otros lugares del mundo.

 

¿Cómo será la realidad en cinco años? Por lo pronto, algunos países han comenzando el camino para regular ciertos aspectos como el greenwashing, la moda rápida, la responsabilidad extendida del productor respecto a la ropa, entre otros.

 

Todavía estamos a tiempo de hacer algo… ¿sabremos aprovecharlo?



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