El precio oculto de nuestros dispositivos

El precio oculto de nuestros dispositivos

La historia de desplazamiento y explotación en la República Democrática del Congo, donde se encuentran la mayor parte del coltán y el cobalto del mundo.

 

En la República Democrática del Congo, donde se encuentra la mayor parte del coltán y cobalto del mundo, los recursos que impulsan nuestros celulares y autos eléctricos han alimentado décadas de violencia y desplazamiento.

 

Por Nicolás Dorronsoro

En el mundo hay 120 millones de personas desplazadas de sus hogares. De 2002 a 2010, fui testigo de algunas de sus vidas en cuatro países africanos: Burundi, Rwanda, República Democrática de Congo y Liberia. Fueron años en los que aprendí de muchas personas, cinco de ellas jesuitas, lo que siempre me enseñaron en mi colegio: que “el amor debe manifestarse más en las obras que en las palabras”. No puedo entenderme sin esos ocho años en el Servicio Jesuita a Refugiados. Aquella experiencia, profundamente humana, sigue resonando hoy, cuando la crisis del desplazamiento forzoso es más apremiante que nunca.

 

Es difícil hablar de la realidad africana y de la realidad del desplazamiento forzoso desde Uruguay. Son realidades muy desconocidas aquí. Sin embargo, si nos hacemos preguntas y rascamos un poco en la realidad, podemos descubrir que nuestros vínculos con países como la República Democrática de Congo (RDC) son mayores de lo que pueda parecer. De hecho, muchos de nosotros llevamos una pequeña parte de ese país en nuestros bolsillos.

 

Y es que históricamente, la RDC ha sido una de las mayores fuentes de recursos materiales del mundo moderno. En cada etapa de nuestros avances industriales y tecnológicos, materias primas esenciales para nuestro desarrollo han surgido de allí. En el siglo XIX y primeras décadas del XX, el marfil, el caucho y el aceite de palma. Más tarde, minerales como cobre, estaño, zinc, plata y níquel fueron cruciales para la industrialización global. El uranio del Congo fue fundamental en el desarrollo de la energía nuclear en la segunda mitad del siglo XX. Desde el año 2000, la industria de los microprocesadores y los teléfonos celulares disparó la demanda del tantalio. Y a partir de 2012, el cobalto, imprescindible para la fabricación de baterías, se ha convertido en uno de los recursos más codiciados para la transición energética. Por todo ello, el Congo ha sido y es históricamente un país castigado por la maldición de su extraordinaria riqueza.

 

En Goma, Kivu Norte, donde viví en 2008, miles de personas acampan regularmente huyendo de la violencia, una constante desde los años 90. La extracción minera, dominada por intereses extranjeros y conflictos armados, ha desplazado a millones mientras el pueblo congoleño recibe migajas de esa enorme riqueza.

 

Sin saberlo, muchos de nosotros cargamos a diario con una pequeña parte de Kivu Norte en nuestros celulares o en nuestros autos eléctricos. La República Democrática del Congo (RDC) posee aproximadamente el 80% de las reservas mundiales de coltán y el 55% de las reservas mundiales de cobalto. En 2021, el Servicio Geológico de Estados Unidos estimaba que cerca del 40% de la producción mundial de tantalio provenía de la RDC (NIMC). La extracción minera, dominada por intereses extranjeros, sigue desplazando a miles de personas mientras el pueblo congoleño no recibe casi ningún beneficio de esa enorme riqueza. Paralelamente a la explotación de los recursos naturales, se suma el impacto del cambio climático en la vida de millones de personas desplazadas. Desde 2013, ha provocado 220 millones de desplazamientos internos, y se espera que estos eventos aumenten en frecuencia e intensidad para 2040, afectando a 65 países con riesgos climáticos extremos.

 

Tres de cada cuatro personas desplazadas por la fuerza viven en países con alta o extrema exposición a riesgos climáticos y, para 2050, se proyecta que muchos campamentos de refugiados experimentarán el doble de días con calor peligroso, según ACNUR.

 

La realidad del Congo nos invita a reflexionar sobre el costo humano y ambiental de nuestros avances tecnológicos. Informarnos y hacernos preguntas sobre la realidad que nos rodea es el primer paso. Está a nuestro alcance.

 

 

Fuentes
UNHCR. (2024). No escape: On the frontlines of climate change, conflict and forced displacement. United Nations High Commissioner for Refugees.
Kara, S. (2023). Cobalt Red: How the Blood of the Congo Powers Our Lives. St. Martin’s Press.
National Minerals Information Center. (2022, October 13). *Tantalum in 2021, tables-only release*. U.S. Geological Survey. https://www.usgs.gov/media/files/tantalum-2021-tables-only-release

BIO
Forma parte del centro BERIT de extensión de la Universidad Católica del Uruguay (UCU) desde 2016. Trabajó doce años como cooperante internacional en el Africa subsahariana. Es Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra, MA en Relaciones Internacionales (Instituto Ortega y Gasset) y MSc en Sociología Política (The London School of Economics and Political Science). En la actualidad cursa una maestria en Cambio climático y Desarrollo en SOAS (School of Oriental and African Studies, Reino Unido). Sus áreas de interés son la educación ambiental, la separación ser humano/naturaleza y la triple crisis ambiental. Escribe regularmente en el blog hablandoconjuan.substack.com.

Post a Comment