El clima y la conciencia oceánica

El clima y la conciencia oceánica

Por: Milko Schvartzman

El océano regula el clima global y su deterioro impacta directamente en la vida en el planeta.

Cuando pensamos en el mar, muchas veces imaginamos una playa, con arena y olas que rompen; así probablemente haya sido nuestro primer contacto con el océano, el ecosistema más extenso del planeta.

Cubriendo más del 70 % de la superficie de la Tierra, el océano es fundamental para la vida y ha sido su origen. Nos provee de más de la mitad del oxígeno que respiramos y es fuente de alimento, medicinas, inspiración y recreación.

Sin embargo, no somos plenamente conscientes de que es el principal regulador del clima global. A través de sus corrientes y procesos químicos y térmicos, hace posible la existencia de la atmósfera. Hoy absorbe cerca del 90 % del exceso de calor generado por los gases de efecto invernadero y entre el 25 % y el 30 % del CO₂ de origen humano.

El aumento de su temperatura está generando cambios profundos: especies que migran, otras que desaparecen y ecosistemas, como los arrecifes de coral, que se degradan. La acidificación del agua, producto del exceso de CO₂, debilita organismos marinos y afecta la biodiversidad.

Las consecuencias alcanzan a las personas. Millones dependen del océano para su sustento, y la caída en las capturas pesqueras ya es una señal de alerta. A esto se suma el aumento del nivel del mar, impulsado por el calentamiento del agua y el derretimiento de los hielos polares, que amenaza a las comunidades costeras.

Además, fenómenos como El Niño evidencian la interconexión entre el océano y el clima global, afectando lluvias, sequías, producción de alimentos y salud.

Frente a este escenario, es urgente actuar: reducir emisiones, proteger los ecosistemas marinos y promover prácticas sostenibles. El océano sostiene la vida; cuidarlo es asegurar nuestro futuro.

Compartir