El camino de una clasificadora hacia el liderazgo en la planta Géminis
Lourdes Ibarbourou lleva más de una década en la planta de clasificación de residuos Géminis, ubicada en Montevideo, Uruguay. Hoy es presidenta de la cooperativa y comparte su viaje personal en un rubro que cambió su vida.
Por Lucía Tornero
Para Lourdes, sus primeros años en la clasificación de residuos en Géminis no fueron fáciles. Anteriormente y durante 13 años, trabajó en Felipe Cardoso, el sitio de disposición de residuos municipal (La cantera, como le dicen los clasificadores), otro espacio de clasificación, en el que los ingresos eran diarios (aunque en muchas ocasiones, no eran suficientes). “Pasamos de ganar día a día y traer la plata a casa a tener que aprender a organizarnos con el salario mensual”, recuerda. Este cambio fue un reto, no sólo para ella sino para sus compañeros también: el sueldo ya no era inmediato, había que ajustarse a un nuevo modelo, siendo empleados de una ONG que estaría enseñándoles sobre cooperativismo y trabajo formal.
Además, en Géminis se topó con algo que no existía en su experiencia anterior: el concepto de seguridad laboral y contribuciones. Los descuentos para cajas y seguros le resultaron al inicio difíciles de entender, pero hoy Lourdes asegura que valió la pena. “Muchas veces quería dejar todo porque necesitaba la plata diaria, pero no me arrepiento de haberme quedado”, afirma.
El aprendizaje y el liderazgo
La historia de Lourdes es de aprendizaje, sí, pero también de cultivo de liderazgo. La cooperativa se formó en septiembre de 2020 y empezó a funcionar como una entidad autónoma. La experiencia en este proceso la llevó a asumir un rol fundamental en Géminis. “Hace cuatro años que somos una cooperativa independiente y tuve que aprender mucho”, cuenta. Hoy en día, es la presidenta de la planta por segunda vez consecutiva y se siente capacitada para guiar el camino.

Su rol no solo implica el trabajo operativo; también es parte de la administración de la cooperativa, por lo que ha aprendido sobre finanzas, organización y, sobre todo, liderazgo. “Al principio me costó, pero fui poniéndole empeño y hoy me siento orgullosa de estar al nivel y de querer aprender más”, dice Lourdes. Este papel le ha dado la oportunidad de ver el trabajo desde una perspectiva diferente y desarrollar habilidades que nunca imaginó.

Para Lourdes, el trabajo ha pasado de ser una mera necesidad a ser un proyecto de vida. “Hoy por hoy, puedo ver un futuro”, dice. Su satisfacción no se limita al sustento económico: valora profundamente el compañerismo y el aprendizaje constante que ofrece el espacio. En Géminis, no solo trabajan juntos, sino que también se apoyan y crecen en equipo. Manifiesta que trabaja en un ambiente organizado, con un horario fijo y en una comunidad que siente como su segunda familia. “Hoy siento que es algo que le da sentido a mi vida”, reflexiona.
Con su ejemplo, Lourdes ha demostrado que el trabajo en una planta de clasificación de residuos es mucho más que una labor diaria; es una fuente de dignidad, crecimiento y unión.