Del ego al eco para el buen vivir

Del ego al eco para el buen vivir

Por René Calpanchay, Comunidad de Susques, Puna de los Salares, Argentina

Una mirada desde los saberes ancestrales que propone repensar el desarrollo y reconstruir el vínculo entre las personas, la naturaleza y la comunidad.

En la inmensidad de la Puna, donde la tierra y sus salares se confunden con la pureza del cielo, el Pueblo Atacama ha caminado por más de 14.000 años; lo que para muchos es un desierto “inhóspito”, para nosotros es un territorio sagrado que nos ha dado la maestría de la vida.

Estamos aquí no para sobrevivir por inercia, sino por una decisión profunda de sueños y amor que nos transmitieron los abuelos, y ese saber antiguo tiene un mensaje urgente para un mundo que convulsiona entre guerras, desigualdades y una crisis de valores que la tecnología, por sí sola, no puede sanar.

El cansancio del modelo ego-sistémico
Hemos llegado a un punto en el que el modelo actual de desarrollo se ha vuelto un peso para la Pachamama. Es un modelo ego-sistémico, donde el ser humano se cree dueño y centro, ignorando que solo somos un hilo más en el tejido de la vida.

Este camino nos sigue llevando a una realidad dolorosa: “Pocos con mucho, muchísimos con hambre y una naturaleza que grita pidiendo equilibrio”.

Es valioso el avance de la ciencia y de la inteligencia artificial; lo que está mal es usarlas para alimentar el retroceso de los valores humanos, cuando necesitamos frenar la manipulación de las opiniones y volver a la fuente.

El desarrollo sostenible ya no alcanza si solo se queda en el relato y los congresos; hoy la Tierra nos exige regenerar impactos positivos en lo económico, social, ecológico, intercultural y espiritual a escala exponencial.

Hacia el modelo eco-sistémico: el sentir que une
La verdadera innovación no está en un software, sino en pasar del ego al eco. El centro de cada emprendimiento, de cada empresa y de cada política de Estado debe ser el todo, y esto requiere acciones concretas, hechos que se vean y se sientan en el mundo.

Proponemos, con la fuerza del viento andino, un modelo donde la comunicación sea un puente de verdad, que nos permita conversar con respeto y claridad:

  • Conversar en comunidad: para recuperar el tejido social y la fuerza del nosotros.
  • Conversar con las empresas: para que la producción no sea solamente extracción, sino complementariedad y quíntuple impacto.
  • Conversar con los Estados: para que las leyes protejan la vida en todas sus formas, visibles e invisibles.

Los objetivos del buen vivir (OBV)

A la luz de los 17 ODS, proponemos abrazar con fuerza los 3 Objetivos del Buen Vivir, que son la brújula para no perdernos en el “hacer por hacer”, sino evolucionar como seres con razón e intuición en la toma de decisiones y la acción consciente de regenerar:

  • Armonía con uno mismo: sanar el sentir para que el pensar sea claro.
  • Armonía con otras culturas: dejar de lado el conflicto para buscar la complementariedad.
  • Armonía con todos los seres de la naturaleza: reconocer que la piedra, el agua y el aire tienen espíritu y energía que generan vida.

Un llamado a la acción colectiva
Soñamos y trabajamos para dejar de hacer más de lo mismo, porque sentimos que estamos aquí no solo para producir y consumir; estamos también para darle sentido a la vida.

En la Puna, el vínculo del sentir nunca se perdió; es ese puente firme entre generaciones y géneros lo que nos ha mantenido como un pueblo de paz y armonía a más de 3.500 metros de altura.

Invitamos a todos —líderes, trabajadores, jóvenes, científicos y sabios— a hacernos cargo del tiempo y el espacio en el que vivimos, para que nuestro trabajo hable por nosotros. Que cada paso que demos no sea una cicatriz en la tierra, sino una semilla de felicidad compartida. La evolución no se escribe con palabras bonitas, se construye con hechos que devuelvan el equilibrio a la casa común. Ckausama Kunza (La vida es nuestra) y depende de nosotros.

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