De una idea compartida a un equipo con propósito
Rudy nació del sueño de dos jóvenes y hoy sigue creciendo con la misma meta: que cada persona se vaya un poco más feliz de lo que llegó.
Por: Alejandro Mazzoli
Cuando abrimos Rudy en 2016, éramos dos amigos con ganas de crear algo propio y muy pocos recursos. Yo soy contador y Joaco (Garese), mi socio y amigo, es ingeniero agrónomo. Después de viajar y trabajar un año en Europa, descubrimos un mundo de hamburgueserías artesanales que en Uruguay todavía no existía. Yo trabajé de mozo, él en cocina, y entre charlas y aprendizajes nació la idea, que más tarde se convertiría en Rudy.
Volvimos a Montevideo convencidos de que valía la pena intentarlo. Usamos nuestros ahorros, hicimos pruebas de producto con amigos y familia, y nos lanzamos. Para reducir costos compartíamos local con otros emprendedores: al mediodía era de ellos y a la noche era nuestro. Trabajábamos todo el día, todos los días, con entusiasmo y la sensación de estar construyendo algo diferente.
Hoy, nueve años después, somos más de 150 personas. La mayoría del equipo son estudiantes universitarios que trabajan entre tres y cuatro turnos por semana. Cada semestre organizamos los horarios según la disponibilidad de sus clases y, en época de parciales o exámenes, nos adaptamos entre todos. Aprendimos que se puede combinar compromiso con flexibilidad: nos gusta decir que somos “relajo con orden”.
Desde el comienzo tuvimos claro nuestro propósito: queremos que todas las personas se vayan más felices de lo que entraron. Y cuando decimos todas, nos referimos a clientes, equipo, proveedores, comunidad y accionistas. Esa idea simple guía cada decisión.
Cuidamos los valores que nos trajeron hasta acá: actitud positiva, pasión por el cliente, trabajo en equipo, responsabilidad, humildad y desarrollo personal. En Rudy, trabajar no es solo cumplir turnos: es vivir una experiencia que enseña, desafía y deja huella.
Crecimos, abrimos nuevos locales y fortalecimos el equipo, pero seguimos creyendo que el crecimiento solo tiene sentido si mantenemos viva la esencia. Queremos seguir avanzando, el año que viene abriremos dos locales y mejoraremos nuestra experiencia digital, pero sin perder el foco. Porque más allá de las hamburguesas, lo que realmente nos mueve son las personas. Si cada una de ellas se va de Rudy un poco más feliz de lo que llegó, entonces estamos cumpliendo con nuestro propósito.