Chaka: cuando una historia personal se convierte en una transformación colectiva

Chaka: cuando una historia personal se convierte en una transformación colectiva

Un modelo de acompañamiento que impulsa la autonomía económica de mujeres de contextos vulnerables, fortaleciendo sus emprendimientos y abriendo nuevos mercados.

Por Inés Palacios

Chaka nace de algo íntimo: de una pregunta que le hice a mi mamá cuando tenía 12 años. Quería saber por qué no trabajaba como las mamás de mis amigas. Ella me decía que no tenía decisión sobre los gastos de la casa, y yo sentía que había algo vergonzoso en eso. Recién de adulta entendí que lo que vivíamos tenía nombre: violencia económica de género. Y que esa realidad se repite en miles de hogares donde las mujeres quedan al cuidado de la casa sin reconocimiento ni autonomía para decidir sobre su propia vida. Ahí estuvo la semilla de Chaka: cambiar esa desigualdad desde la independencia económica.

Comencé a buscar quién acompañaba a emprendedoras de contextos vulnerables. Había esfuerzos, sí, pero faltaba un modelo que ayudara a ordenar costos, poner en valor su trabajo, fijar precios justos y llegar a nuevos mercados. Así empezamos: probando en territorio. Nuestra primera experiencia fue con una bodega indígena gerenciada por mujeres, apoyándolas en profesionalizar su marca y sus finanzas. Luego trabajamos con una cocina comunitaria en Tucumán, donde un producto navideño multiplicó por diez el valor de lo que vendían. De ese grupo surgió Eli: dos años después tenía su propia casa de comidas, empleando a otras tres personas. Ahí confirmamos algo fundamental: cuando una mujer crece, toda su comunidad se transforma.

También acompañamos a Rocío, tejedora de los Valles Calchaquíes, acercándola a compradores que valoraron su trabajo. Así pudo vender gran parte de su producción anual en espacios antes inalcanzables. Esas historias marcaron nuestro rumbo: identificar talento emprendedor, acompañar y abrir puertas.

Hoy Chaka sigue creciendo con foco en tejedoras. Más de doscientas mujeres se postularon y trabajamos de forma personalizada con treinta: mejoraron ventas digitales, registraron sus finanzas y enviaron piezas a Argentina, Estados Unidos, Países Bajos y Australia. Cada envío es una victoria colectiva.

Mi sueño es simple y enorme: que más mujeres de contextos vulnerables lideren sus propios negocios y puedan decidir sobre su futuro. El cambio económico importa, pero el cambio cultural transforma vidas. Ahí es donde trabajamos. Ahí late Chaka.

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