Bosque, una manera de pensar la arquitectura
Un curso que propone enseñar arquitectura tomando como punto de partida la naturaleza y entenderla como parte de un ambiente vivo, cambiante y compartido.
Por: Katia Sei Fong, Ken Sei Fong y Luis Sei Fong
Bosque fue un curso que realizamos en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) en los años 2022 y 2023, dirigido a estudiantes de los primeros años de la carrera, donde es fundamental ampliar la capacidad de reflexión y los abordajes de la profesión.
Enseñamos arquitectura tomando como punto de partida la naturaleza, algo que, como estudio y también en nuestro proceso como estudiantes —que no termina nunca—, hemos venido ensayando y experimentando. Las maneras de apreciar lo que existe y develar formas y funciones propias de la naturaleza definen nuestra práctica.
El curso se organizó en tres etapas: conectar, analizar y reflexionar. Conectar proponía la inmersión y la experiencia directa del espacio natural, con salidas de campo. Analizar buscaba reconocer relaciones entre lo natural y lo artificial, atravesando distintas escalas y temporalidades, recabando información del lugar. Reflexionar implicaba crear y experimentar, no necesariamente proyectar un edificio, sino construir una posición desde la cual mirar y hacer arquitectura.
Los ejercicios planteados eran fundamentalmente empíricos. Observar texturas, movimientos, estructuras, cambiar escalas, reconocer patrones, ciclos o formas de crecimiento y preguntarnos cómo esas lógicas podían trasladarse a la arquitectura sin recurrir necesariamente a la mímesis formal. Desde dibujar un árbol significativo en nuestra vida, pasando por realizar maquetas que permitieron crear en conjunto la representación de un bosque, hasta pensar cómo un cambio de escala puede evidenciar formas y funciones de la naturaleza.
Dentro del proceso de ideación, consideramos fundamental ir a los lugares, recorrerlos y observar cómo cambian con la luz, qué especies los habitan, cómo mutan en las estaciones y la interrelación directa de los lugares con el clima. Por eso, las salidas de campo fueron esenciales, acompañadas por registros tangenciales mediante dibujos, croquis, escritos y observaciones.
Cada estudiante utilizó un journal como bitácora personal, poniendo el foco no solo en el resultado, sino también en el proceso y en los descubrimientos que surgían durante el recorrido y las clases.
Bosque buscó plantar una semilla, impulsar procesos creativos propios y una manera de proyectar capaz de aprender de los sistemas naturales, entendiendo la arquitectura no como un objeto aislado, sino como parte de un ambiente vivo, cambiante y compartido.