Aprender a mirar de nuevo

Aprender a mirar de nuevo

Mi recorrido como veterinario, investigador y facilitador de procesos agroecológicos me llevó a descubrir que la transformación comienza cuando aprendemos a observar los sistemas —y a nosotros mismos— de una manera diferente.

Por: Joaquín Chiozza Logroño


Mi vínculo con el campo comenzó mucho antes de que pudiera explicarlo. Fue en el campo de mis abuelos, donde conocí una forma de vida marcada por otros tiempos, otros ritmos y una manera particular de observar el mundo. Aunque elegí ese camino desde muy joven, me llevó años volver a él con plena conciencia.


Me recibí de veterinario y me especialicé en producción lechera. Durante años trabajé en tambos de la cuenca Mar y Sierra y desarrollé un doctorado enfocado en bienestar animal y eficiencia productiva. La investigación me acercó al conocimiento científico, pero también a preguntas más profundas sobre los sistemas productivos y su impacto en animales, personas y territorios.
Mi acercamiento a la sostenibilidad no fue resultado de una revelación, sino de una acumulación de experiencias y preguntas. Con el tiempo encontré en la agroecología un marco capaz de integrar dimensiones productivas, ambientales y sociales que hasta entonces aparecían fragmentadas.


Ese recorrido me llevó a participar en procesos de transición agroecológica y a cambiar la pregunta que guiaba mi trabajo: dejar de pensar únicamente en cómo optimizar un sistema para preguntarme si ese sistema era realmente el más adecuado.
Hoy trabajo acompañando procesos de transformación en distintos contextos rurales. Observo, escucho y busco traducir la complejidad de los sistemas productivos para facilitar cambios posibles y sostenibles. Creo que las transiciones no se imponen; se construyen junto a quienes habitan y trabajan la tierra.


Ese camino tomó forma en QiTerra, una iniciativa que reúne experiencias, aprendizajes y herramientas orientadas a promover modelos regenerativos. También en La Reserva, un campo demostrativo donde experimento prácticas vinculadas a la regeneración de suelos, la producción agroecológica, la elaboración de bioinsumos y el manejo integrado de distintos sistemas productivos.
La fotografía apareció como una extensión natural de esa misma mirada. Una forma de registrar aquello que suele pasar desapercibido y de ejercitar la observación, una herramienta central tanto para comprender un paisaje como para acompañar procesos de cambio.


Sigo creyendo que detrás de cada sistema existe una lógica que puede comprenderse si uno se toma el tiempo de mirar con atención. Mi trabajo no busca imponer respuestas, sino ayudar a construirlas. Porque regenerar también implica aprender a observar de nuevo.


Para conocer más sobre La Reserva y sus experiencias de regeneración productiva, seguí su trabajo en Instagram: @campo.lareserva

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